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ESTRADIOL Y CEREBRO

El estradiol es el estrógeno más potente y abundante en el organismo de la mujer. Su sistema reproductivo depende en gran medida de él. En hombres en cambio, se produce en pequeñas cantidades y en buena parte por la aromatización (conversión) de otra hormona sexual: la testosterona y facilita la maduración del esperma.

Las funciones sexuales de estas hormonas son seguramente las más conocidas, pero hay todo un amplio espectro de actividades del organismo que se realizan gracias a la intervención de estos mensajeros químicos. El estradiol es necesario también para muchas otras funciones biológicas, entre ellas las neurológicas. Está implicado en el proceso de aprendizaje, la memoria, la coordinación motora, la sensibilidad al dolor y actúa como protector ante la enfermedad de Alzheimer.

Los estrógenos se relacionan con el estado de ánimo y la función cognoscitiva. Es decir, la habilidad de aprendizaje y guardar en la memoria; organizar, planear y resolver problemas; concentrarse, mantener y distribuir la atención; entender y emplear el lenguaje, reconocer (percibir) correctamente el ambiente, y realizar cálculos, entre otras funciones.

Están implicados en la producción de:

  • La Serotonina, que ejerce influencia sobre el sueño y se relaciona también con los estados de ánimo, las emociones y los estados depresivos. Afecta al funcionamiento vascular, así como a la frecuencia del latido cardiaco. Regula la secreción de otras hormonas, como la del crecimiento.
  • La Dopamina, responsable en parte de importantes procesos biológicos como el movimiento, la motivación y la función intelectual. La degeneración de estas neuronas produce una patología denominada enfermedad de Parkinson.
  • La Noradrenalina, que forma en el cerebro un sistema de neurotransmisores. Los efectos son la atención y el despertar, e influencia en el sistema de recompensa.
  • La Colina queactiva la acetilcolina, principal neurotransmisor del sistema nervioso autónomo. El cerebro y el sistema nervioso la necesitan para regular la memoria y el estado de ánimo, para el control de la musculatura lisa, dilatar los vasos sanguíneos, aumentar las secreciones corporales y disminuir la frecuencia cardíaca.

Así pues, la memoria verbal, la habilidad espacial, y las capacidades motoras están influenciadas por los estrógenos. Los estrógenos también están implicados en las estrategias usadas para resolver los rompecabezas espaciales o navegacionales y, como resultado de las diferencias en los niveles de estrógeno entre varones y hembras, resultan diferentes.

El estrógeno tiene un papel fundamental en el Sistema Nervioso Central a través del cerebro. Es regulador del flujo sanguíneo que llega a él, tiene propiedades antiinflamatorias y promueve la actividad neuronal a través de la sinapsis. Es también un protector neuronal y neurotrófico.

En la sinapsis neuronal, el estrógeno aumenta el número de neurotransmisores relacionados con la dopamina, serotonina y noradrenalina, así como la cantidad de receptores a estas hormonas.

Resulta un protector ante los factores oxidativos, el daño isquémico y la proteína amiloidea, implicada ésta última en la enfermedad de Alzheimer. Además, favorece la reparación neuronal y estimula su multiplicación.

De todo ello, se deduce que la disminución en los niveles estrógeno que tienen lugar en la etapa de menopausia, afecta sobre manera a estas todas esas funciones, con los riesgos que ello comporta. No es pues solo un problema de sofocos, sequedad vaginal, deterioro de la piel, cabello y uñas, que son tal vez los síntomas y efectos más conocidos y odiados por la mujer.

En cuanto a la demencia y la enfermedad de Parkinson, diferentes estudios científicos han evidenciado una correlación negativa entre el uso prolongado de terapia hormonal postmenopáusica y el riesgo de desarrollar esa enfermedad.

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